Comandas en papel
Se mojan, se pierden, se traspapelan. Y cuando falta un plato, nadie sabe quién lo tenía.
La única cocina que se mide sola.
P50/P90 por plato y estación, heatmap de picos y conector Power BI. Lo que tu POS debería haberte dado hace cinco años.
No es que tu equipo sea lento. Es que nadie sabe dónde se pierde el tiempo — y lo que no se mide, se discute.
Se mojan, se pierden, se traspapelan. Y cuando falta un plato, nadie sabe quién lo tenía.
El pase canta las comandas a viva voz. Con el local lleno, la voz es el peor protocolo de red que existe.
«Hoy salió rápido» no es un dato. Sin P50 y P90 no sabes si mejoraste o simplemente tuviste un buen día.
Casi todos juran que es el sábado por la noche. Cuando se mide, casi nunca lo es — y el turno está armado al revés.
Los cuatro son datos que tu cocina ya está produciendo hoy. La única diferencia es que nadie los está guardando.
Cada estación ve su cola; el pase las ve todas. El cronómetro corre desde que entra la comanda: verde, ámbar, rojo. Un tap y sale.
Maqueta real: los cronómetros de arriba están corriendo de verdad mientras lees. En tu local corren con tus comandas.
Cocina, Bar, Forno, Dolci — cada estación con su cola.
Cualquier tablet o PC — escanea y listo, sin hardware propietario.
Las comandas no reaparecen: cada estación despacha su parte.
Cada comanda queda registrada — recall con un tap y trazabilidad total.
P50 y P90 por plato, estación, mesa, canal y vendedor. Sin exportar nada, sin un analista de por medio y sin esperar al cierre de mes.
Mediana y cola larga, en minutos. La barra es el grueso del servicio; la línea, el 10% peor.
Leído en dos segundos: el forno tarda casi el doble en su peor 10% que en su mediana. Ahí está la media hora que se pierde el viernes al mediodía.
Porque el promedio esconde el desastre. Diez platos en 8 minutos y uno en 40 dan un promedio decente y un cliente que no vuelve. El P90 te dice qué vive el 10% peor atendido — justamente el que escribe la reseña.
Sin cambiar de POS, sin hardware propietario, sin abrir puertos y sin un proyecto de integración de seis meses.
La comanda se dispara donde ya se toma hoy: tu punto de venta, o el POS de YUBASync si prefieres uno solo.
Un servicio ligero corre dentro del local y habla hacia afuera. Tus datos salen cifrados; nadie entra a tu red.
Pantallas por estación, pase, bump y recall. Y cada evento queda con su marca de tiempo, que es de donde nace la analítica.
Enchufa tu tablero corporativo al mismo dato, en vivo. Sin ETL, sin scripts, sin exportar a Excel nunca más.
“En tres semanas descubrimos que perdíamos 30 minutos cada viernes al mediodía por un cuello en el forno. Reasignamos un cocinero y bajamos el P90 de 24 a 16 minutos. Nunca lo habríamos visto sin YUBA.”
Se instala en una tarde, corre en las tablets que ya tienes y a la tercera semana ya te está diciendo dónde se te va el tiempo.